19 junio, 2016

Ensalada de cebada al hinojo con espárragos y aguacate [#Ponunaensalada2016]

Barley asparagus salad with avocado

Estamos a puntito de entrar de verdad en el verano, a pesar de que la semana pasada ya nos adelantó la temporada con una primera ola de calor. Sabréis que no me hace ninguna ilusión, pero cada año intento tomármelo con optimismo y centrarme en las cosas que sí me gustan de la estación calurosa, que además no son pocas. Mientras pueda dormir por las noches y encender el horno no sea una tarea de alto riesgo de muerte, podré sobrellevarlo. Afortunadamente, esta vez hemos tenido un respiro justo antes de despedir la primavera, aunque sé que por Europa no están nada contentos con este tiempo... Mi abuelastra en Suiza ha tenido que encender la calefacción y hay inundaciones! Pobres, si es que para tener un país tan verde estas cosas son inevitables. Pero yo venía a hablar de ensaladas, así que vamos a volver a pensar en calorcico y platos frescos veraniegos; ¡tenemos una vez más aquí el súper evento 'Pon una ensalada en tu verano'!

A pesar de ser murciana, mi madre nunca deja de cocinar durante los abrasadores meses estivales platos calientes. De hecho, no le hacen nada de gracia las legumbres en frío, y cada semana de julio y agosto cae su plato de cuchara de lentejas -deliciosas, eso sí-. De primer plato sí que hay ensalada de tomaticos y de postre melón o melocotones fresquitos, pero en mi familia no nos rendimos ante el calor a la hora de cocinar. Sin embargo, cuando estaba ya saliendo de la adolescencia incorporamos las ensaladas de pasta a nuestras vidas, y ahora es uno de los platos fijos que caen cuando más suben las temperaturas en nuestros veranos murcianos, y también la ensalada de patata. Eso sí, que mi padre no esté para comer porque tiene un trauma con las ensaladas desde que es niño.

Barley asparagus salad with avocado

Yo sí que comparto la pasión ensaladera de nuestra querida Rosilet y por eso me uno a su llamamiento de cada año para sumar ensaladas a su recetario. Me gusta sobre todo poder aprovechar productos de temporada, hacer platos completos con lo que haya en la despensa y que se puedan preparar con antelación. Son perfectas para hacer de sobra y poder repetir al día siguiente o en la cena, y van genial para el tupper del elfo. No me gustan las ensaladas muy frías, eso es verdad, porque además matan los sabores y eso es pecado cuando tenemos, por ejemplo, tomates deliciosos. Voy a intentar participar este año de nuevo con al menos dos recetas de ensaladas, nada complicadas, y empiezo con una propuesta vegana pero bien nutritiva y sabrosa que, como casi todas las ensaladas, se puede tunear al gusto sobre la marcha.

Con esta ensalada participo en #Ponunaensalada2016 que organiza Sugg-r and some Salt con la colaboración de Makro, Koldo Royo & Afuegolento.com, Coc-korikóLafiore, Quely, Aubocassa, Santiveri, Larousse Editorial y Un huerto en mi balcón.

Ensalada de cebada al hinojo con espárragos y aguacate
Inspiración: mi despensa y los productos del mercadillo
Receta con cantidades a ojo según comensales

- 40-60 g de cebada perlada por ración
- 1 manojo de espárragos verdes finitos
- 1/4 bulbo de hinojo con su tallo
- 1/2 aguacate pequeño por persona
- 1 manojo de rúcula o canónigos
- 1 puñadico de tomates coloridos
- tomillo fresco o seco, en su defecto
- zumo de lima o limón
- aceite de oliva virgen extra
- pimienta negra
- sal

Preparar la cebada siguiendo instrucciones del paquete, dejándola al dente. Escurrir y dejar enfriar bien, procurando que el grano esté suelto. Recomiendo aprovechar para cocer una buena cantidad, se puede usar en miles de platos como si fuera arroz.

Lavar los espárragos, cortar la punta de los tallos si estuviera algo pocha y cocer al vapor para dejarlos también al dente, o a la plancha. Picar muy finito el trozo lavado de hinojo y separar las hojitas del tallo. Lavar los tomates, la rúcula si fuera necesario y trocear el aguacate.

Mezclar bien la cebada con el hinojo picado y añadir una parte de las hojas, tomillo y un poco de sal. Montar una ración individual o una gran fuente de ensalada mezclando todos los ingredientes. Salpimentar y aliñar al gusto con zumo de lima o limón y buen aceite de oliva virgen extra.

Barley asparagus salad with avocado

A mí me gusta preparar platos individuales con cada ingredientes separadito, aunque la segunda ración de la ensalada fue para una tartera todo bien mezclado, un día que tocó excursión fuera de casa. También recomiendo echar una buena cantidad de zumo de lima sobre el aguacate, al menos a mí me chifla ese toque ácido.

¡Feliz domingo!

10 junio, 2016

Viajando: Viena II - Devorando la ciudad

Viena - Tarta de chocolate

Espero que sepáis disculpar el retraso en publicar esta entrada, y la falta de actualizaciones en general. Estoy pasando una racha algo complicada en la que, de nuevo, se me han juntado mil cosas, y el calor que al final ha venido de golpe me está sentando fatal. Pero bueno, en una semana espero estar más calmada y a ver si las pobres recetas que llevan esperando una eternidad pueden ver finalmente la luz. Y como necesio evadirme un poco, qué mejor que volver a Viena un mes después para recordar la parte gastronómica de la escapada.

Viena - Nordsee fast food

Tengo que señalar algunas cosas. Primero, nuestro viaje tenía un presupuesto muy ajustado y ya sabéis que la parte alimenticia cuando uno ejerce de turista se nos puede ir de las manos. Así que fuimos por lo práctico y barato. Segundo, la cocina austriaca más tradicional no la olimos, salvo en cuestión de tartas. Esos platos que tanto le gustan a mi padre, con sus carnazas, sus salsas, sus patatas, sus guisotes, sus Semmelknödel y demás, me los guardo para recrearlos en invierno en casa porque al elfo sí le gustarán. Tampoco cayó al final ningún Wienerschnitzel, porque o los sirven en sitios excesivamente turísticos o son restaurantes más tradicionales que se suben de precio. Tercero: sí, ha habido muchas Kuchen, Torten y Strudels. Aquí hay una pequeña muestra.

Viena - Demel

A nadie le extraña ya encontrarse las mismas franquicias multinacionales cuando viaja por ciudades turísticas, y más en capitales de la talla de Viena. Así que por el centro podéis esperar las típicas cadenas de fastfood que solucionan tanto la vida a los viajes de estudiantes. Pero si tenéis que pillar algo rápido, a precio aceptable, y más si vamos con niños, la franquicia Nordsee no es mala opción del todo. Tiene cosas rápidas para tomar en el momento y luego una opción de platos calientes para pedir y tomar en el local, con la característica de que todo son productos del mar. Y hay platos veganos, como la hamburguesa Portobello con pesto de nueces que calmó mi hambriento estómago a nuestra llegada. Nos moríamos de hambre, era tarde y había mucha gente en todas partes: fue nuestra salvación en aquel momento.

Viena - Gelato

Otra cosa que me llamó la atención, ¡hay muchas heladerías! Y además de buena calidad y muchas a buen precio. Las hay incluso ecológicas y veganas, y la mayoría incluyen muchos sabores aptos para intolerantes y alérgicos. Nosotros tomamos más de un helado; por ejemplo los de la foto son de Paolo Bortolotti, que tiene un buen local en una de las calles imprescindibles para hacer compras, Mariahilferstraße. Empezó de repente a llover mucho, nos refugiamos dentro y calmé mi antojazo de helado con esa copa de tres sabores sin lactosa que no llegó a costarme ni 4€.

 Viena -

El día que fuismos al Prater y dimos un largo paseo hasta el estadio de fútbol el tiempo estuvo revuelto. Al terminar nuestro particular tour - tenían puertas abiertas y nos colamos como quien no quiere la cosa para sacar fotos del campo - empezó a llover, teníamos hambre y estábamos cansados. Menos mal que siempre hay un centro comercial junto a las instalaciones deportivas y pudimos pillar algo rápido para almorzar, en una de esas típicas cafeterías que tienen mil sándwiches, bocadillos y ensaladas listas para tomar. Me apetecía algo calentito y me dejé seducir por una crema de verduras llena de ingredientes y nada de lácteos, que os juro que me supo a gloria. Me encantó el detalle de qu te la den con una buena rebanada de pan de centeno, y es que... ay los panes centroeuropeos. El día que volvimos metí varios en la maleta de camino al aeropuerto, obviamente :P.

Viena - Ristorante Danieli

Viena - Ristorante Danieli

 Viena - Ristorante Danieli

Nos dimos un pequeño capricho aquella noche cuando empezó a llover en serio, ya que teníamos una invitación de parte de mi madre a un restaurante un poco más de verdad. Para no complicarnos la cabeza buscando algo que tuviera opciones para el elfo y para mí - sobre todo para mí, que soy la especialita -, entramos a un italiano que hay en la calle donde nos alojábamos: Danieli. El elfo llevaba tiempo arrastrando antojo de pizza, así que entramos. Y fue toda una sorpresa, porque si bien en la teraza solía haber turistas, dentro el local es más grande, estilo Osteria, muy agradable, y estaba lleno de vieneses de todo tipo.

 Viena - Ristorante Danieli

Viena - Ristorante Danieli

Viena - Ristorante Danieli

La carta además era mucho mejor de lo que esperaba, con mucho más que solo pizza y pasta, y yo disfruté muchísimo de mis sardinas con alcachofas frescas y vinagreta de tomate y alcaparras al limón. Los postres de este ristorante también son dignos de dejarse un hueco, deliciosos, y además acabo de comprobar que cambian con frecuencia la carta según la temporada de productos.


Viena -

Viena - Ensalada

Por el centro, muy cerca de Danieli, hay otro sitio perfecto para almorzar, desayunar o merendar en plan informal y rápido. De esos sitios que tienen platos para todos los gustos, equilibrados y con precios que no asustan, sin grandes pretensiones: Café Coffee Day. Es estilo cafetería joven y con carta de platos sencillos estilo bocadillos, hamburguesas, sopas, pasta o ensaladas. Mi elección fue una ensalada con pollo, aguacate y trozos crujientes de pan rústico muy apañada. Ah, y buen café. Nos vimo perfecto al salir del Museo Albetina, que está a dos pasos de allí, y cuya cafetería no solo se disparaba de precio sino que estaba a tope de gente.

Viena - Naschmarkt

Viena - Naschmarkt

Viena - Naschmarkt

Viena - Naschmarkt

Un sitio imprescindible que nadie se puede perder en Viena, sobre todo si nos gusta la gastronomía, es el Naschmarkt. Una calle larga en la que se reparten unos 120 puestos de comida y productos de muchas partes del mundo, con una gran oferta de verduras, frutas, frutos secos, especias, quesos, dulces, productos asiáticos y exóticos, ecológicos, etc., y una buena selección de puestos y restaurantes para comer. En el Naschmarkt hay una interesante oferta culinaria para los amantes de sabores del mundo, algunos en puestos muy de calle para pedir y llevar en el momento, otros con locales más completos que incluyen mesas a cubierto.

Viena - Neni

Viena - Neni

Viena - Neni

Viena - Neni

Es cierto que es muy turístico y también muy popular entre los vieneses, así que mejor evitar los fines de semana, y casi mejor ir por la mañana. Nosotros entramos a comer a uno que parecía popular y muy mono, y resultó ser genial: Neni, con especialidades israelíes y orientales. Pedimos un variado de platos de-li-ci-o-sos: pan pita, hummus, kebab con verduras asadas, babaganoush y ensalada marroquí de alcachofas con harissa. Muy, muy recomendable.

Viena -

Viena - Demel

Viena - Apfelstrudel

Y dejo para el final las tartas. Es imposible no dejarse seducir por los escaparates de las muchísimas cafeterías y pastelerías que hay por toda Viena. La Sacher-Torte del Hotel Sacher es la original y más famosa, pero hay una oferta enorme por toda la ciudad que merece la pena descubrir. Desde los cafés más tradicionales que conservan su punto añejo hasta propuestas más jóvenes, alternativas o chic. De las más conocidas, Demel me gustó, aunque suele tener mucha gente dentro pero el servicio es eficiente y la oferta de tartas y dulces amplísima. Además se puede ver el obrador una vez dentro y tienen sucursal en el aeropuerto para caprichos de última hora.

Viena -


Viena -

Yo me dejé seducir por otra especialidad que adoro, el Apfelstrudel, que en el Café Museum es espectacular y sirven con su decadente salsa de vainilla bien calentito. También es bueno el de Demel, más delicado, y en todas partes hay muchas opciones con frutas. El elfo siempre se deja llevar por el chocolate, y os aseguro que no solo de la Sacher vive el hombre. De hecho, mucha gente critica que la Sacher verdadera es algo seca o mazacote, aunque creo que depende del día que te toque, porque la que yo he probado sí estaba deliciosa. En las Oberlaa hay una buena variedad de tartas y dulces, con muchas opciones incluso libres de alérgenos. Y es que se agradece muchísimo que en casi todos los sitios de comida y bebida se incluya información detallada de todos los ingredientes, señalando qué es apto para celíacos, veganos, alérgicos al huevo o intolerantes a la lactosa, entre otros. Nos queda mucho por aprender en España en este sentido.

Viena -

Ah, me quedaba hacer una referencia a los cafés, que en Viena son un asunto muy serio. En la capital austriaca lo de tomar café puede ser tan complejo, o más, que en Italia, pues tienen muchísimas variedades y formas de tomar el café, con sus propios nombres que nada tienen que ver con los suizos o alemanes. Lo malo es que aquí sí se suelen disparar los precios, pero los más cafeteros no deben perderse algunas de las especialidades.

Viena -

Será mejor que concluya aquí esta última visita a Viena, creo que he dejado una buena muestra de lo que nuestros estómagos pudieron probar en estos intensos días. Lo mejor es dejarse sorprender un poco y dejarse llevar, vigilando que no nos acribillen con los lugares atrapa-turistas y buscando donde van los locales a por sus almuerzos, meriendas y desayunos. Luego se puede quemar todo sin problemas si uno se anima a ir a todas partes andando, en eso no hay problema ;).

¡Buen fin de semana!
27 mayo, 2016

El mejor pastel de chocolate de Suiza y del mundo (de mi mundo al menos) - adictivo y sin harina

Ayer, por fin, hice el cambio definitivo de armario. Esto de hacerlo por etapas me agobia un poco, pero al no tener el calor de golpe y porrazo no era buena idea desterrar toda la manga larga y los calcetines más largos antes de tiempo. El entretiempo, esa quimera inexistente en Murcia! En Madrid por fin he conocido su significado real y al menos hace la vida cotidiana algo más entretenida. No saber si te vas a congelar o achicharrar aporta un toque de misterio a la hora de escoger vestuario por las mañanas. Por cierto, ¡que se nos acaba mayo! Y yo todavía sin traeros las tartas de Viena, no tengo perdón :P. A ver si este fin de semana me pongo con ello, aunque tengo mucho trabajo y sobre todo necesito estudiar, que tengo los exámenes de alemán encima y no lo llevo naaada bien. Pero antes, para ir abriendo boca, una receta de pastel de chocolate, el mejor del mundo mundial. O casi.

The best swiss chocolate cake

Vale, afirmar que una receta es la mejor del mundo es arriesgado y un clickbait básico, pero se ha convertido en mi mejor pastel de chocolate. Porque ya lo advierto: es ideal para chocoadictos, pero chocoadictos de verdad. Los que nos gusta el sabor profundo y potente a chocolate, a cacao, con una textura entre húmeda y jugosa, sin más adornos ni añadidos ni nada más. Es peligrosamente adictivo, pero mucho, y está buenísimo ya sea recién hecho y algo templado, como reposado en la nevera y fresquito. Es importantísimo usar buen chocolate de calidad, negro y con poco azúcar, ya que es el ingrediente principal y que marcará la diferencia.

Lo he horneado ya varias veces cambiando el molde, para probar las diferentes texturas según el grosor que adquiere. Esta primera versión es de unos 25 cm de diámetro, más bajito, y queda más fino y elegante. Es más fácil de cortar y comer, aunque hay que vigilar que no se pase de cocción. La segunda vez usé un molde desmontable de unos 20-21, y salió gordote, con una miga tremenda. Pero es más complicado cortarlo sin que se desmorone mucho, y, por algún motivo, en formato gordo se hace difícil parar de comerlo. En serio, es adicción pura, al menos para mí y para el elfo, lo que nos costó controlar las raciones!

The best swiss chocolate cake

En cuanto al nombre: la receta la encontré en la página de la SRF, televisión y radio suizas. En el programa plantearon a los oyentes cuál era la mejor receta de pastel de chocolate, y los sufridos periodistas probaron 5 finalistas escogidos. Al final se seleccionó una ganadora, calificándola como "la mejor de Suiza", y claro, tuve que probarla. He adaptado un poquito los ingredientes y al final me quedo con la que, para mí, es la mejor del mundo. Además de deliciosa es sencillísima, y tiene muy poquitos ingredientes: esencialmente se compone de chocolate, mantequilla (o una versión vegetal/sin lactosa), huevos y azúcar. Así que es lowcarb, y apta para celíacos al no llevar nada de gluten, pefecta para el #DíadelCelíaco que se celebra hoy :).

The best swiss chocolate cake

Receta de mi mejor pastel de chocolate del mundo mundial
Inspiración: adaptada de SRF
Ingredientes para un molde de unos 20-25 cm de diámetro*

- 280 g de chocolate negro de buena calidad
- 5 huevos L
- 100 g de azúcar, dividido en 50 g y 50 g**
- 1 buena pizca de sal
- 85 g de mantequilla sin sal
- 1/4 de esencia de vainilla

Precalentar el horno a 180ºC y engrasar bien el molde, que puede ser desmontable o no, mejor cubriendo la base con papel sulfurizado para que sea más fácil de servir después.

Derretir el chocolate troceado con la mantequilla cortada en cubos al baño maría, y dejar enfriar ligeramente. Mezclar con la vainilla y reservar.

Separar las claras de las yemas de los huevos. Batir las yemas en un recipiente grande con 50 g de azúcar, usando una batidora de varillas, hasta que dupliquen su volumen. Batir aparte las claras con la pizca de sal y el resto del azúcar, hasta montarlas.

Añadir el chocolate derretido con la mantequilla a las yemas y mezclar bien con unas varillas. Incorporar por último las claras montadas en varias tandas, mezclando con una espátula, con movimientos suaves envolventes, hasta tener una masa homogénea.

Llenar el molde, igualando la superficie, y hornear durante unos 25 minutos. Crecerá mucho por arriba pero luego se desinflará, es normal. Esperar un poco fuera del horno antes de desmoldar y dejar enfriar.

Como decía antes, se puede servir templado pero está mucho más rico reposado en frío, sobre todo ahora que ya hace más calor. Podemos decorarlo con azúcar glasé tamizado o sin nada más, añadiendo un poco de nata montada o helado con fruta fresca a la hora de servir.

* Como comento en la introducción, el diámetro del molde nos dará un pastel más finito o más gordote. En el primer caso las porciones se sirven mejor, no se desmorona tanto la miga y queda más elegante, además hay menos riesgo de no poder parar de comer. Pero conviene vigilar la cocción en cualquier caso, el interior debe quedar jugosito y no quemarse por fuera.

** También lo he hehco reduciendo el azúcar a 80 g, porque me gustan los postres menos dulces pero con mucho sabor a cacao. De todas maneras, empleando un chocolate negro de calidad con 100 g no queda empalagoso, ni mucho menos.

The best swiss chocolate cake

¡Buen fin de semana! Yo me quedo en casa que tengo muchas tareas pendientes. El elfo ya está nervioso por el partido de mañana, no le tocaron entradas para la final pero como socio sí que tiene acceso al Bernabeu para vivirla con todos los aficionados madridistas gracias al pantallón que van a instalar en el césped. Yo creo que estaré viendo alguna serie a esas horas ;).
20 mayo, 2016

Mermelada de fresas 2016 - Imprescindible en mi despensa

La idea de hoy es que esta entrada sea cortica, que tengo que salir a unos asuntos antes de dedicarme a vaguear el resto del viernes. El fin de semana ya se presenta veraniego, aunque tengo esperanzas de que aún pase alguna borrasquilla o uno de esos frentes tan majos de final de primavera. Aunque reconozco que ya tengo ganas de terminar de hacer el cambio de armario y sacar toda la ropa de verano, a pesar de que no me apetece nada empezar a enseñar mucha piel a todas horas. Y sobre el final de la primavera va la receta de hoy, que en realidad no descubre el mundo a nadie: la mermelada de fresas de cada año, imprescindible para mi despensa.

Strawberry jam

A lo tonto, sin darnos cuenta, la temporada de fresas y fresones está llegando a su fin, al menos en nuestro país. Ha empezado tan pronto que se nos olvida que todo llega a su fin, así que si os gusta de verdad esta fruta aprovechad para conseguir los últimos ejemplares sabrosos de verdad en vuestra frutería de confianza, congelad y haced conservas. Yo me di cuenta de que empezaban a desaparecer de los comercios la semana pasada y entré en modo pánico, así que me llevé una caja bien hermosa del mercadillo de los domingos y el lunes estuve bien entretenida elaborando la cosecha de mermelada de este año.

Me encanta volver a casa de mis padres y comprobar que siempre hay varios tipos de mermeladas y compotas en la nevera, más las reservas de la despensa. El lado suizo es potente en esto, pues la familia helvética siempre nos ha recibido con su despliegue de conservas de frutas lista para desayunos y almuerzos, en muchos casos caseras. Hacer mermelada y confitura en casa es algo entretenido pero tremendamente satisfactorio, nos hace apreciar mucho más las bondades de la naturaleza con sus productos y además podemos controlar el origen de la materia prima y la cantidad de azúcar. Al igual que el pan casero, todo el proceso tiene algo mágico. Si encima hemos podido cultivar o recolectar por nosotros mismos el producto ya es otro nivel.

Strawberry jam

Este año la mermelada ha salido bien espesita y cuajada gracias a que tenía azúcar gelificante 2:1, que me trajeron de Alemania. Hoy en día se puede encontrar azúcar para mermeladas más fácilmente en nuestro país, pero si no tenéis a mano no pasa nada. Yo he hecho mermelada con textura más de compota y sale deliciosa también. Podéis añadir gelatina o agar-agar si preferís una textura más... gelatinosa. No tenía ganas de complicarme y no he probado combinaciones raras, pero como sugerencias para variar la receta base os recomiendo añadir otros frutos rojos, vainilla, naranja, pimienta o cardamomo, ruibarbo, anís... Casi todo está permitido :).

Receta de mermelada de fresas o fresones
Inspiración: mi propia pasión por esta delicia
Ingredientes para una buena cantidad de tarros

- 2 kg de fresas/fresones en su punto, o ligeramente maduros de más (pesados ya preparados)
- 1 kg de azúcar gelificante o azúcar normal
- 1 limón
- pectina, gelatina o agar-agar (opcional)
- aromas añadidos al gusto (vaina de vainilla, pimienta recién molida, anís estrellado, etc)

Lavar muy bien las fresas, secarlas y cortar el rabito, además de posibles partes dañadas. Trocear en piezas no muy pequeñas y colocar en un recipiente grande. Pesarlas ya preparadas para asegurarnos de que tenemos al menos 2 kg (yo me pasé un poquito, mejor).

Rallar la piel del limón previamente lavado y mezclar. Añadir el azúcar y mezclar muy bien. Tapar con un paño limpio y dejar reposar unas horas, incluso toda la noche. Soltarán los jugos y el azúcar desaparecerá por arte de magia.

Llevar a ebullición en una olla con fondo grueso. Añadir los posibles aromas y el zumo del limón colado. Bajar el fuego y dejar cocer lentamente hasta que la fruta se deshaga y espese al gusto. Retirar la espuma y remover de vez en cuando.

Para saber la textura que tiene lo mejor es tener un platito en el congelador y añadir directamente un poquito de la mezcla. Podemos triturar las fresas un poco con una batidora si las hemos cortado demasiado gruesas y cuaja antes de que se deshagan. Pero mejor dejar trocitos enteros.

Envasar en caliente en tarros previamente lavados y esterilizados, siguiendo vuestro método preferido. Yo los tengo en el horno unos 20 minutos y los conservo en caliente, y aparte hiervo las tapas en agua. Cerrar muy bien y dejar boca abajo para que haga efecto vacío. Etiquetar y regalar, o guardar en la despensa en un lugar oscuro y seco.

Strawberry jam

Toca decir adiós a las fresas y recibir con grandes alegrías las cerezas, picotas, albaricoques, melocotones y demás maravillas veraniegas. ¡Buen fin de semana!
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