06 diciembre, 2016

Grittibänz II con harina de espelta integral y sin huevo [versión monstruitos]

De verdad que odio los días de fiesta desde que soy autónoma, lo único que hacen es estorbar en mis rutinas! Vaaale, no quiero ser hater porque sé lo mucho que se agradecen, pero tenéis que entender mi situación. Tengo ya la cuenta atrás en marcha para dejar todo atado por aquí antes de irme a Murcia, y de repente se me planta el elfo una semanaza en casa. Sí, le quiero mucho y sería maravilloso pasar unos días prenavideños en pareja sin hacer nada, pero yo sigo currando, con clases de alemán y cocinando sin parar. Que él se levante cinco horas más tarde que yo y se dedique a vaguear en pijama con la tele puesta no me ayuda demasiado :P.

Hoy además comemos fuera con la familia, tradición de mis parientes políticos en los días festivos -mi suegra no está por la labor de cocinar cuando puede descansar, que también curra lo suyo-, así que me altera el ritmo también. Pero estoy aprovechando para terminar una receta ahora antes de irnos, aprovechando además que volvemos a ver el sol.

Grittibenzen

No quería dejar pasar este Día de la Constitución sin publicar receta nueva porque... ¡es San Nicolás! Ya he contado por aquí la importancia que tiene en muchos países europeos, especialmente con sus tradiciones en Suiza, así que no volveré a repetirme mucho. Pero me acuerdo mucho de la familia suiza en este día y pienso siempre en mi padre, cuando era niño y el San Nicolás visitaba su pueblo llevando dulces, nueces y mandarinas a los chiquillos. Allí no faltan los Grittibenzen, panecillos con una masa tierna semidulce, típicos de Suiza. En otros países germanoparlantes también es tradicional hacer panecillos con formas navideñas, y esta receta del año pasado es perfecta.

Pero este año, a pesar de ir a salto de mata y sin tiempo, me he empeñado en buscar una masa alternativa. Problema: las prisas y el caos en la cocina no ayudan a dominar una masa enriquecida de panadería que requiere arte y maña para formarla. Resultado: monstruitos de pan. ¡Pero están muy ricos! La masa tiene un toque rústico muy rico y se trabaja bien, así que os la recomiendo, aunque sea simplemente con forma de bollitos. La ventaja de estos hombrecillos mutantes es que los devoras sin tantos remordimientos, eso sí :P.
Grittibenzen

Grittibänz, panecillos de San Nicolás
Inspiración: receta adaptada de Eigebrötliss
Ingredientes para unas 5 unidades

Masa de arranque

- 100 ml de leche sin lactosa
- 100 g de harina integral de espelta
- 10 g de levadura fresca de panadería (o menos, si tenéis más tiempo)

Masa final

- 300 g de harina de fuerza
- 100 g de harina integral de espelta
- 10 g de sal
- 8 g de azúcar vainillado
- 1-2 cucharadas de azúcar
- 1 pizca de canela molida
- 50 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente (alternativa sin lactosa, en mi caso)
- 200 g de leche sin lactosa
- masa de arranque
- leche o huevo para pincelar

 Mezclar la leche con la harina integral de espelta y añadir la levadura fresca desmenuzada. Tapar con un paño y dejar que fermente a temperatura ambiente, o guardar en la nevera unas horas si tenéis tiempo de hacer un levado más lento.

Combinar en un recipiente grande la harina de fuerza, la harina integral de espelta, la sa, el azúcar vainillado, el azúcar blanco y la canela. Añadir la mantequilla ablandada con la leche ligeramente tibia, mezclar un poco y echar la masa de arranque. Trabajar bien y amasar a mano o a máquina hasta tener una masa lisa y elástica. Tapar y dejar levar un par de horas hasta que doble su tamaño.

Deshinchar, reamasar un poco y dividir en 5 porciones del mismo peso, aproximadamente. Amasar cada porción, dejando las demás tapadas con un paño, y formar un cilindro alargado. Marcar la cabeza y hacer unos cortes para sacar los brazos y las piernas.

Poner cada figura en una bandeja de horno, algo separadas, y pinchar con leche o huevo batido. Decorar si tenéis inspiración con pasas, frutos secos, azúcar perlado... y dejar reposar 20 minutos. Precalentar mientras el horno a 200ºC. Hornear durante unos 20 minutos, o hasta que se hayan dorado bien. Dejar enfriar sobre una rejilla.

Grittibenzen
¡Disfrutad del festivo/puente/acueducto! Que horneéis mucho estos días ;).
02 diciembre, 2016

Gingerbread de calabaza y arándanos rojos - sin huevo, sin lactosa

Diciembre no ha empezado muy bien. Para empezar, no sé qué ha pasado con el mes de noviembre, pero esa es la historia de siempre, así que vamos a ignorarlo. El tema es que tengo dentro de mí dos criaturas peleando todo el día; un grinch que solo ve la cecanía de las fiestas como estrés, agobio y gastos, y otro que es como una galleta de jengibre con gorro de Papá Noel y lleno de lucecitas que solo quiere comprar regalos, hornear dulces y bailar villancicos mientras decora el árbol. Vamos, que sí tengo ganas de Navidad, pero no estaría mal que diciembre tuviera un par de semanas más de regalo. Así que empiezo poco a poco por aquí, con un gingerbread de calabaza o pan de jengibre que va poniendo el tono festivo, pero sigue siendo otoñal.

Pumpkin gingerbread

Ayer acabé agotadísima después de darme una buena paliza en la cocina, con incidentes varios en medio. Ya que encendía el horno, pues aprovechaba para adelantar recetas... y claro, a lo tonto se pasan las horas. En la mini cocina necesito organizarme bien para poder trabajar, intentando usar los menos cacharros posibles. En cuanto entra una masa al horno, a fregar todo para la siguiente. Y solo tengo una rejilla de enfriar, ja, qué práctico.

Encima tengo que ir haciendo fotos sobre la marcha, y con prisas porque nos quedamos sin luz, así que no paro de ir y venir cargando con cosas. Por supuesto, hay que cambiar de platito, servilleta y mantelito entre fotos, que no salgan dos recetas clónicas. Entre el caos ocurrió lo peor: se me cayó un cuenco con masa de galletas al suelo, y encima tenía el cacao en polvo sin incorporar, así que imagináos el desastre. Cacao por todas partes. En cada hueco de cada mueble. Con trocitos de mantequilla en los rincones más insospechados.

Pumpkin gingerbread

En fin, a rehacer todo y luego a limpiar, que encima venía mi suegra a tomar café y no era plan de tener todo echo un caos. Hay confianza, sí pero... no. No me lo permito. Después nos tocaba ver un par de pisos -la búsqueda del Santo Grial continúa, poco satisfactoriamente- y descubrí que lo que yo temía que era un granito incipiente ha resultado un herpes. Diagnóstico instantáneo de mi suegra, eso sí, es práctico tener un médico en la familia.

Efectivamente, pica y duele demasiado para ser una espinilla, y no lo puedo ignorar porque digamos que el labio no es muy disimulable ¬¬;. Pero la guinda del día y de este mal inicio de mes sucedió al volver a casa: nuestra hámster Arya ha muerto de repente :(. Un animalito tan pequeñín y que ha estado con nosotros algo menos de dos años, pero qué penica nos ha dado, jo. Y eso que estaba bien por la mañana, juguetona como siempre. Con estos animalitos pasan estas cosas, pero me ha dado mucha pena.

Pumpkin gingerbread

Pero bueno, confío en que el mes mejore y la Navidad ponga un buen final a este 2016 que ha sido un poco para olvidar. Hay que ser positivos, y no hay nada mejor ni más fácil para reconfortarse que hornear un pan de jengibre. Esa mezcla de melaza -miel de caña-, jengibre, canela, nuez moscada, clavo, cardamomo, anís... y el toque de la calabaza, es mágica. La miga tiene que quedar jugosita, algo húmeda, y con ese maravilloso aroma que hace que te imagines una chimenea y nieve por la ventana. Estas masas dulces no las recomiendo con chocolate, y ya es raro en mí decir eso; mejor apostar por un buen café o una infusión afrutada. O tomarlo como más os apetezca, incluso cambiando la calabaza por plátano maduro, o puré de manzana, o zanahoria... Si os gustan los panes/bizcochos muy aromáticos, jugositos y rústicos, el gingerbread os llama.

Receta de gingerbread o pan de jengibre de calabaza y arándanos rojos
Inspiración: recuerdos de esta receta y mi ánimo en general
Ingredientes para un molde rectangular de unos 20-22 cm

- 240 g de puré de calabaza asada y escurrida
- 40 g de panela o azúcar moreno
- 70 g de melaza (miel de caña) o Golden Syrup
- 60 ml de aceite
- 140 g de harina de trigo integral
- 50 g de harina integral de trigo sarraceno
- 50 g de harina blanca de espelta
- 1 cucharadita de bicarbonato sódico
- 2 cucharaditas de levadura química
- 1/2 cucharadita de sal
- 1 y 1/2 cucharaditas de jengibre molido
- 1 cucharadita de canela molida
- 1/2 cucharadita de nuez moscada
- 1 pizca de clavo molido
- 1 pizca de cardamomo
- arándanos rojos o pasas al gusto
- azúcar moreno mezclado con canela para la cobertura

Precalentar el horno a 180ºC y preparar el molde con papel sulfurizado. Batir en un recipiente con unas varillas la calabaza con la panela y la melaza. Aparte mezclar las harinas con el bicarbonato, la levadura, la sal y las especias.

Incoroporar todos los ingredientes y mezclar con suavidad un poco. Añadir los arándanos rojos y continuar trabajando la masa con movimientos suaves, lo justo hasta que no queden grumos secos. Llenar el molde y cubrir con la mezcla de azúcar moreno y canela al gusto.

Hornear a media altura durante unos 40-45 minutos, o hasta que al pinchar el centro con un palillo salga casi limpio. Esperar un poco fuera del horno antes de desmoldar y dejar enfriar sobre una rejilla.

Está rico templadito, y es difícil resistirse a no catarlo, pero con el paso de las primeras horas mejora, al desarrollarse más los aromas y el sabor de la melaza. Por la humedad que tiene es mejor guardarlo bien envuelto en la nevera pasadas las primeras 24 horas, o en una despensa que sea fría.



Si tenéis mega-puente, ¡disfrutadlo! Yo me quedo pringando en casa preparando un trabajo expositivo para clase de alemán, que veremos a ver cómo me sale. El elfo fue listo y se pilló los días de vacaciones hace tiempo, así que tiene una semana relajadita por delante. ¡A hornear!
26 noviembre, 2016

Avena reconfortante de calabaza con semillas y granada

Llueve y llueve sin parar, apenas hay luz y el cielo está gris y tristón, se me congelan los pies y tengo la punta de la nariz helada. Pero este tiempo solo consigue ponerme un poco más nostálgica, que no triste, y me reconforta pensar en la de cosas calentitas que voy a disfrutar este fin de semana en casa. Por ejemplo, un buen cuenco de avena de calabaza con semillas y granada, cuya receta os traigo hoy y que es perfecta para estos días. Menos mal que tengo puré de calabaza asada congelado en porciones para emergencias como esta.

Pumpkin oatmeal

Ha sido una semana intensa y tengo un fin de semana con poco tiempo libre, pero ha merecido la pena. Siempre disfruto mucho de las visitas de mi madre, aunque acabe las jornadas medio muerta, porque con ella salgo de mi barrio y redescubro Madrid y todo lo que tiene que ofrecer. Hemos tenido bastante suerte a pesar del frío, apenas nos han caído cuatro gotas y el viento nos ha respetado. Después del calorazo que pasamos juntas el pasado mes de junio, el frío otoñal-casi-invernal se agradece, y mucho. Me decía con risas que tuvo que ponerse a sacar del armario ropa para este viaje, porque en Murcia no había necesitado calzado de invierno ni abrigos gordos hasta ahora.

Pumpkin oatmeal

Nos ha cundido bastante sin haber planeado nada; hemos visitado las exposiciones de Doisneau, el Fauvismo y Sorolla en París, hemos ido al cine y paseado mucho, hemos descubierto tiendas con encanto, hecho alguna compra y comido de maravilla, incluyendo una deliciosa merienda con tartas estupendas. El viernes fue cuando empezó a llover de verdad en Madrid y, como decía, eso ha acentuado mi habitual nostalgia, pero sé que en menos de un mes estaré en Murcia con toda la familia y eso me reconforta. También me estresa un poco, pero por el momento lo llevo bien. Todo a su tiempo.

Hace ya unos meses que compartí con vosotros la receta de avena que aprendí de mi padre, con manzana y canela. Os conté que cuando era pequeña la avena era casi desconocida en España, al menos en Murcia, y solo se podía comprar en un sitio, cuando había suerte y tenían en existencias. Hoy todo el mundo está familiarizado con este cereal, sus formatos y sus beneficios, es imprescindible en dietas fit y para deportistas, sustituye al trigo en recetas lowcarb y es un básico de la despensa saludable. Porridge, gachas, oatmeal, batidos, tortitas... Pero en mi casa siempre ha sido, simplemente, avena. Copos cocidos en leche con algo de fruta y especias, sencillo, humilde, fácil, reconfortante y delicioso. En mi nueva versión otoñal lo he preparado con puré de calabaza asada, muchas especias, semillas también de calabaza y granada fresca. Combinación de ingredientes y sabores totalmente ganadora.

Pumpkin oatmeal

Receta de avena con manzana, canela y leche de almendras
Inspiración: mis recuerdos familiares y el otoño
Ingredientes para 1 ración mediana

- 35-40 g de copos de avena finos
- 220 ml de leche de soja (o de otro tipo)
- 80 ml de agua
- 1/2 cucharadita de canela molida
- 1/4 cucharadita de jengibre molido
- 1 pizca de nuez moscada
- 1 pizca de cardamomo
- 1 piquita de sal
- 2-3 cucharadas de puré de calabaza asada
- miel, azúcar moreno o endulzante al gusto (opcional)
- semillas de calabaza
- granada fresca

Calentar en un cazo la leche de soja con el agua. Añadir los copos de avena antes de que empiece a hervir, bajar el fuego y empezar a remover, añadiendo las especias y la sal. Cuando espese, agregar la calabaza y mezclar bien. Seguir cociendo un poco más a fuego suave, añadiendo un poco más de leche si espesara demasiado. Hay que tener en cuenta que al enfriarse espesará más.

Agregar endulzante al gusto si se desea. Llevar a un cuenco o plato hondo y servir con unas semillas de calabaza y granada fresca al gusto. Se puede tomar también con pipas de girasol, semillas de amapola, chía o sésamo, unas nueces o almendras, manzana, pera o boniato asado, castañas cocidas, etc. ¡Imprescindible tomarlo calentito!

Pumpkin oatmeal

Sigue lloviendo y tengo la impresión de que, según avanza la mañana, hace más frío. Pero yo tengo que salir hoy a correr un rato o me estallará la cabeza; ¿se calmará la cosa esta tarde o mejor aprovecho ya antes de comer? En cualquier caso, será mejor que saque el chubasquero y el gorro. ¡Disfrutad de este fin de semana casi-invernal!
21 noviembre, 2016

Berenjena salteada al pimentón con huevo y granada [¿Navidad?]

Ahora mismo tengo un conflicto conmigo misma. Resulta que la casa el mini apartamento necesita una limpieza urgente, y me pone muy nerviosa. A ver, no está TAN mal, pero sí que necesita una manita, sobre todo la cocina-comedor-salón. El problema es que mi madre viene mañana en su habitual visita de esta época, y prefiero dejarlo todo impoluto antes de que llegue. Pero estoy haciendo esfuerzos enormes para no levantarme y matarme a limpiar, así que he preferido distraerme un poco. Y mi querido y viejito blog llega al rescate, así que os dejo esta sencillísima receta de berenjena salteada al pimentón con huevo y granada.

Eggplant with poached egg and pomegranate seeds

Sí, mi madre ha cogido costumbre de venir unos días a finales de noviembre, cuando Madrid está en su esplendoroso otoño y todavía tenemos algo de margen para Navidad. Pero no tanto margen, madre mía, que ya me devora todo lo que rodea a las fiestas, menudo estrés. Ayer acompañé a mi suegra ¡a por regalos! Vale que eran juguetes y venían con el encargo concreto de sus madres, pero me sentí mal. Porque no tengo ni idea de qué voy a regalar a nadie todavía, y me agobio. Pero vamos poco a poco, que soy muy de estresarme yo sola y luego me entra ansiedad, nervios y cólicos. Menos mal que tengo un montón de chocolate en casa.

Eggplant with poached egg and pomegranate seeds

No se lo digáis a nadie, pero aprovechando que tenía que hacer un encargo de trufas, he preparado una dosis extra para compartir con mi madre. Acabo de darles forma y, claro, ¿cómo no voy a dejar el plato limpísimo, recogiendo hasta el último surco de chocolate con la cuchara -o la lengua-? Qué ricas son y qué fáciles, ya os enseñé mi receta favorita el año pasado, justo pensando en las fiestas navideñas. Lo dejo caer como sugerencia temprana... aunque este fin de semana ya salieron mis primeros dulces de Navidad del horno. Y tengo cositas decorando algunos rincones. Pero todavía tenemos tiempo.

En cualquier caso, vamos a la receta de hoy que es bien facilita. En realidad la improvisé una mañana que comía sola en casa y tenía un par de berenjenas pequeñas pidiendo mi atención en la cocina. Había una granada abierta en la nevera, quería meter algo de proteína al plato, no quería pasarme mucho rato cocinando... Voilá, plato sencillo, rápido y resultón. Para comer con pan, eso sí.

Eggplant with poached egg and pomegranate seeds

Receta de berenjena salteada al pimentón con huevo y granada
Inspiración: el otoño, el hambre y mis antojos
Ingredientes aproximados para 1 ración grande

- 1/2 cucharadita de comino en grano
- 1/4 cucharadita de mostaza en grano
- 1 puerro mediano
- 2 berenjenas ralladas pequeñas o 1 grande
- 1 cucharadita o más de pimentón ahumado
- pimentón picante al gusto
- ajo granulado
- tomillo
- 1 chorrito de vino blanco
- agua o caldo necesario
- 1 poco de miso (opcional)
- 1 huevo
- granada al gusto
- aceite de oliva virgen extra
- pimienta negra
- sal

Lavar y trocear en cubos pequeños las berenjenas. Limpiar bien el puerro, cortar longitudinalmente y picar como se prefiera. Calentar una buena sartén antiadherente o skillet y dorar el comino y la mostaza, con cuidado de que no se quemen.

Añadir aceite de oliva, el puerro y una pizquita de sal. Dejar que se poche un poco y echar también la berenjena. Salpimentar y agregar las demás especias, un poco al gusto y a ojo. Saltear a fuego medio, añadiendo vino blanco a mitad de la cocción, y un poco de agua o caldo si quedara muy seco.

Seguir cocinando hasta tener la berenjena en su punto, tiernecita, y echar entonces el miso, disuelto en un poco de agua. Apartar del fuego y romper encima el huevo, tapando la sartén y dejando que cuaje solo lo justo. Lo ideal es que la yema quede muy cremosita, casi cruda.

Agregar la granada justo antes de servir, con otro golpe de pimienta negra y algunas hierbas frescas que tengamos a mano. Cebollino, albahaca, hojitas de hinojo o un poco de tomillo irán bien. Lo mejor es romper la yema y dejar que se funda con la berenjena, dejando todo meloso y deliciosísimo.

Eggplant with poached egg and pomegranate 
seeds
Que vaya bien la semana, yo intentaré no desfallecer, que ya será mucho ;).
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